Ella lo mira pensando que no es su ideal. Él la observa de arriba abajo mientras vibra su celular.
Ella lo piensa dos veces, antes de articular palabra. Él no pierde ninguno de sus detalles.
Ella piensa inevitablemente en la noche anterior, en la despedida del otro. Él piensa que aunque todo acabó, el último encuentro sabe como el primero.
Ella tiene una cicatriz en el vientre. Él tiene dos clavos en el corazón.
Ella busca mitigar el dolor. Él encuentra la justificación perfecta.
Ella platica de hormigón y grandes ciudades. Él forma castillo con la arena de la playa más cercana.
Ella detecta algo parecido a un espejismo. Él mira el letrero de SALIDA sobre la puerta.
Ella lanza un volado. Él pide cara.
Ella le da su número telefónico. Él guarda la servilleta en la bolsa trasera del pantalón.
Ella decide que habrá un después. Él piensa en correr.
Ella contesta su celular subiendo al carro. Él contesta el mensaje de su teléfono.
Ella encuentra el pretexto perfecto para olvidar. Él encuentra el pretexto para escapar.
Ella decide cortar las paralelas con su secante. Él dispone de un astrolabio para navegar.
Ella corre riesgos. Él salva ballenas y delfines.
Ella ama siguiendo un parámetro similar. Él descubre nuevas formas de amor y cada una es diferente.
Ella es una violeta. Él es un cardo
Ella compra el diario. Él vende noticias.
Ella es 9. Él es 12.
Ella es diferente. Él es igual a todos.
Ella lo mira desde la ventana. Él desciende del carro con un ramo de rosas venecianas.
Ella ve algo que no existe. Él siente algo intestino.
Ella suprime su primer impulso y planta un beso cerca de la comisura de sus labios. Él ha movido sus esquemas.
Ella sugiere un primer encuentro. Él lo hace para no olvidar.
Ella rompe la cuerda y su bote se aleja. Él rema contracorriente.
Ella domina desde arriba. Él acata la orden mirando el cénit.
Ella destierra los demonios. Él acaba por creérselo de inmediato.
Ella pesca con el anzuelo. Él lo termina por hacer.
Ella sueña y dentro de su sueño lo incluye a él, pero no excluye lo demás. Él cierra los ojos para no llorar.
Ella vibra. Él es seducido.
Ella adora su estómago abultado. Él domina su cintura con rapidez.
Ella camina entre carbones candentes sin quemarse. Él no está invitado a la fiesta, pero asiste.
Ella adopta el plan de vida. Él se deja llevar
Ella vuela al frente de la parvada. Él sólo sigue el impulso.
Ella se mueve hacia lo más cercano al sol. Él la sigue emocionado.
Ella cambia de rumbo. Él la pierde de vista.
Ella cae en picada. Él vuela directamente a la luz.
Ella aterriza y se aleja. Él pierde fuerza y la luminosidad le quema las retinas.
Ella se pierde cuando el sol empieza a caer. Él logra bajar a la tierra con el sol al horizonte.
Él, sentado en la piedra, siente el mar a sus pies: los peces le indicarán que es la hora de volver a creer.
15/2/09
14/2/09
Proclamación pública del amor
Que vaina en la que me vine a meter
cuando decidí satirizar,
y tratar de no decir
lo que siempre he de pensar.
Una vez un matrimonio vi
y el sacerdote regañaba
'que hable y se comuniquen'
no vayan por una cachapa a acabar
lo que hoy bañan con el fruto de la vid.
La novia con sonrisa nerviosa
comienza a musitar
'yo te acepto en la salud y en la enfermedad'
mientras rápidamente piensa
¡Oh! ¡mi Dios! ¡si hasta lo veré cagar!
Tomando el novio entre sus manos temblorosas
las de quien en minutos será su esposa
coloca el anillo diciendo:
'te respetaré una eternidad'
mientras en sus adentros se pregunta
si la madrina usa hilo dental.
El padre lee Corintios I capítulo 13
¡Éste es el amor ideal!
Mientras el padrino de la boda sólo puede recordar
cómo recitaba en su cama hace no menos de una hora.
El amor amigos mios
se despoja de toda posesión,
pasa dolor, hambre y tristeza
por eso siente gran alivio cuando se va y cierra la puerta.
Lo mio es tuyo
lo tuyo es mio
limpia la casa, friega y lava.
Lo tuyo es mio
y lo mio es tuyo
para criada...
¡la abuela tuya!
La mirada encajada,
es mi novia ¡es mi amada!
-aun recuerdo esta mañana
tremenda prima ¡que malvada!-
Va rodando entre los labios
un te quiero, un te amo
la adoración del egoísmo;
quién no quiere que lo amen
para verse reflejado
en los ojos que le adoran
que como a cualquier dios piden milagros
porque estar en un altar
un alto precio puede costar.
Y así vas caminando y recorriendo
confundiendo fascinación y sexo
diciendo 'todo tiene un precio'
-nadie da sin exigir a cambio.-
Así va la proclamación pública de amor,
el vestido blanco perla
...y la comezón entre las piernas.
Amor: contigo hasta la muerte
y que la muerte llegue y se vaya contigo.
cuando decidí satirizar,
y tratar de no decir
lo que siempre he de pensar.
Una vez un matrimonio vi
y el sacerdote regañaba
'que hable y se comuniquen'
no vayan por una cachapa a acabar
lo que hoy bañan con el fruto de la vid.
La novia con sonrisa nerviosa
comienza a musitar
'yo te acepto en la salud y en la enfermedad'
mientras rápidamente piensa
¡Oh! ¡mi Dios! ¡si hasta lo veré cagar!
Tomando el novio entre sus manos temblorosas
las de quien en minutos será su esposa
coloca el anillo diciendo:
'te respetaré una eternidad'
mientras en sus adentros se pregunta
si la madrina usa hilo dental.
El padre lee Corintios I capítulo 13
¡Éste es el amor ideal!
Mientras el padrino de la boda sólo puede recordar
cómo recitaba en su cama hace no menos de una hora.
El amor amigos mios
se despoja de toda posesión,
pasa dolor, hambre y tristeza
por eso siente gran alivio cuando se va y cierra la puerta.
Lo mio es tuyo
lo tuyo es mio
limpia la casa, friega y lava.
Lo tuyo es mio
y lo mio es tuyo
para criada...
¡la abuela tuya!
La mirada encajada,
es mi novia ¡es mi amada!
-aun recuerdo esta mañana
tremenda prima ¡que malvada!-
Va rodando entre los labios
un te quiero, un te amo
la adoración del egoísmo;
quién no quiere que lo amen
para verse reflejado
en los ojos que le adoran
que como a cualquier dios piden milagros
porque estar en un altar
un alto precio puede costar.
Y así vas caminando y recorriendo
confundiendo fascinación y sexo
diciendo 'todo tiene un precio'
-nadie da sin exigir a cambio.-
Así va la proclamación pública de amor,
el vestido blanco perla
...y la comezón entre las piernas.
Amor: contigo hasta la muerte
y que la muerte llegue y se vaya contigo.
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No lo llame amor... dígale Sátira,
Saraescribe
9/2/09
Ejercicio 3 - No lo llame amor... dígale Sátira
Tanto nadar para morir en la orilla. No pudimos escapar de Cupido.
Toca publicar el Sábado 14 y para celebrar haremos una Sátira.
En no más de 500 palabras, he aquí el reto de apariencia más deliciosa: escribir una Sátira sobre el tema del día, el amor. Cómo lo vea, cómo lo interprete, en qué lo enfoque, su existencia o no, es criterio de cada autor; sólo trate, trate, trate, pero trate de no caer en sus pícaras manos... proyectándose.
Toca publicar el Sábado 14 y para celebrar haremos una Sátira.
En no más de 500 palabras, he aquí el reto de apariencia más deliciosa: escribir una Sátira sobre el tema del día, el amor. Cómo lo vea, cómo lo interprete, en qué lo enfoque, su existencia o no, es criterio de cada autor; sólo trate, trate, trate, pero trate de no caer en sus pícaras manos... proyectándose.
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No lo llame amor... dígale Sátira
7/2/09
La condena del libre.
Siendo yo muy pequeña, comenzaron a inculcarme lo que es la responsabilidad, no hubo primer dia de clases al que faltara, ni uno.
Muchas veces me tocó ser la única presente, entre maestras, adultos que hablaban quién sabe de qué situaciones tan propias, pues, de adultos y yo allí estorbándoles.
Así transcurrió mi educación inicial y mi adolescencia, entre trabajos pulcramente entregados y sin faltas en las fechas.
Todo eso me trajo de principal consecuencia una beca en la universidad.
Ahora bien, allí, por, no se si obligacion de formar un ciudadano integral -como ellos mismos se llenaban la boca en la bienvenida- nos sugirieron leer un libro sobre ética... Ética para Amador de Fernando Sabater.
Yo, como buen borrego o quizás como extraño borrego, carente de alguna pizca de rebeldía o iniciativa propia, me dediqué a leer el libro recomendado.
Cuál es mi sorpresa al llegar al capítulo dedicado a la libertad. El título: "Haz lo que quieras", así no más... Comencé entonces a preguntarme qué quiero y la cajita de pandora se abrió.
Más adelante se contrapuso un término que ya me era familiar: la responsabilidad.
Sólo que esta vez me parecía más completo y más acorde con la lógica que siempre habia estructurado mi vida.
* Cada acción tiene una consecuencia.
* Puedo hacer lo que me venga en gana.
* No manejo lo que me pasa pero sí mis reacciones.
* Soy responsable de lo que hago.
En conclusión, la libertad se trata de hacer lo que te venga en gana y tener las bolas de afrontar sus consecuencias.
Y aquí estoy, sentada en mi cama, tratando de poner en práctica mi lógica conclusión.
Cualquier decisión traerá consecuencias.
Las sopeso.
Tengo a un lado la carta de aceptación al postgrado más prestigioso en mi campo en la Universidad de La Sorbona y al otro, un test con resultado rosado.
Muchas veces me tocó ser la única presente, entre maestras, adultos que hablaban quién sabe de qué situaciones tan propias, pues, de adultos y yo allí estorbándoles.
Así transcurrió mi educación inicial y mi adolescencia, entre trabajos pulcramente entregados y sin faltas en las fechas.
Todo eso me trajo de principal consecuencia una beca en la universidad.
Ahora bien, allí, por, no se si obligacion de formar un ciudadano integral -como ellos mismos se llenaban la boca en la bienvenida- nos sugirieron leer un libro sobre ética... Ética para Amador de Fernando Sabater.
Yo, como buen borrego o quizás como extraño borrego, carente de alguna pizca de rebeldía o iniciativa propia, me dediqué a leer el libro recomendado.
Cuál es mi sorpresa al llegar al capítulo dedicado a la libertad. El título: "Haz lo que quieras", así no más... Comencé entonces a preguntarme qué quiero y la cajita de pandora se abrió.
Más adelante se contrapuso un término que ya me era familiar: la responsabilidad.
Sólo que esta vez me parecía más completo y más acorde con la lógica que siempre habia estructurado mi vida.
* Cada acción tiene una consecuencia.
* Puedo hacer lo que me venga en gana.
* No manejo lo que me pasa pero sí mis reacciones.
* Soy responsable de lo que hago.
En conclusión, la libertad se trata de hacer lo que te venga en gana y tener las bolas de afrontar sus consecuencias.
Y aquí estoy, sentada en mi cama, tratando de poner en práctica mi lógica conclusión.
Cualquier decisión traerá consecuencias.
Las sopeso.
Tengo a un lado la carta de aceptación al postgrado más prestigioso en mi campo en la Universidad de La Sorbona y al otro, un test con resultado rosado.
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Libre Albedrío,
Saraescribe
Línea recta
I.
Cualquier control, por efectivo que parezca, siempre tiene una debilidad – pensaba Librado que, de alguna forma, el asunto no le parecía novedoso. Una y otra vez realizaba la misma prueba, revisando los movimientos en los papeles contables. La falla no era evidente y resultaba sencillo y poco notorio tomar aquellos fondos, abrir una cuenta bancaria con documentos falsos y disfrutar la tranquilidad que el trabajo nunca pudo otorgarle. Con cincuenta y pico de años en la espalda, sabía que su fin laboral estaba cerca después de más de dos décadas de analizar cuentas. Sabia, además, que ya era el tiempo adecuado: una vida completa dedicada a salvaguardar los activos de la empresa y todo para estar a punto de ser sustituido por alguien más joven (Sangre nueva,Librado. Sangre nueva). Lo había soñado una noche antes: ¿Sabes lo feliz que es la vida gastando unos verdes por el placer de hacerlo? ¿ Sabes lo que es dejar de ser gris?- Verónica preguntaba sentada al piano mientras tocaba el Allegro Deciso del Concierto No. 2 de Franz Liszt. Fue una señal. No lo pensó dos veces. Aún no estaba convencido, pero considero el evento como profético
Jamás pudo olvidar la tarde soleada cuando restregó su renuncia en la cara de Jacinto Corcuera: ¡Vete a la mierda! Ni el bloqueo del dolor en la espalda provocado por los puntapiés que el guardaespaldas en turno le aplicaba, ya en el exterior de la empresa.
-¡Te vas a morir, pendejo!- gritaba.
- Todos nos hemos de morir algún día. ¡Pega más fuerte, pinche animal!
II.
Los primeros días fueron extraños. La rutina y la costumbre (el primer café amargo de la mañana, el cigarro en el baño, las piernas torneadas de la asistente de Jacinto) eran más fuertes que el descanso obligado. Después, ese letargo le parecía mágico, hasta enigmático. La fuerza de la hueva… lo decía y una sonrisa amarga se dibujaba en su cara. Un día, al levantarse temprano para el jogging, vio un papel pegado en el portón de su casa. “LO SABEMOS TODO, LIBRADO…TE VA A CARGAR LA CHINGADA”. Inmediatamente, observó la soledad de la calle y sintió miedo. Su primer impulso fue hacer maletas y escapar. Pidió un taxi, alistó los documentos y se dirigió al aeropuerto. Alguna vez pensó en huir cuando era joven, pero el sentimiento de pertenencia a su mundo confortable lo impidió. Esta vez sentía lo mismo y hacerlo era cuestión de vida o muerte, pero ¿A dónde escapar? El cono sur le pareció la mejor opción.
III.
La noche en Buenos Aires, la majestuosidad del Teatro Colón, Fallstaf de Verdi, la lluvia y el reflejo de las luces sobre la atmosfera enrarecida le pareció un juego divino. Eran pocos los días que había disfrutado y recordó a Verónica cuando le describía lo maravilloso de Constitución en el subte. Se sentía como pez en el agua. Era tarde cuando, avanzando su automóvil por la General Paz, tuvo una visión. Un presentimiento. Recién llego al departamento, dejó el abrigo y su eterno portafolio en el living y entró al baño. Sentado en la taza, pudo intuir lo que iba a pasar. Sonó el teléfono y no contestó. Se levantó, jaló la palanca, lavó sus manos y fue directo a la recámara. Del cajón sacó el revolver y regresó al living. Las cuatro de la mañana lo descubrieron con su vista puesta en la puerta. Entre el sueño y la vigilia escuchó el giro de la perilla. Levantó el arma y apuntó.
IV.
- ¡Te dije que te iba a cargar la chingada! Ni siquiera sabes a quién le robaste el dinero, imbécil- sentenciaba Jacinto.
- Si. Si lo sé, pero corrí el riesgo. Sí la pistola no se hubiera encasquillado, ten por seguro...
- ¡Cállate! Tienes que pagar el precio. Tienes que decidir cómo quieres que eso pase.
Un silencio. La sangre en la nariz le impedía respirar por completo. El sabor férreo en la boca y una gran decepción hizo que eligiera la manera de terminar con todo.
- Dispara…
Al momento que el tiro de gracia entraba en el medio de su frente, la última luz en sus ojos le recordó la noche que vio el resplandor de la luna llena reflejándose sobre el Mar del Plata, mientras tiraba al agua las cenizas de Verónica lentamente.
Y sonrío.
Cualquier control, por efectivo que parezca, siempre tiene una debilidad – pensaba Librado que, de alguna forma, el asunto no le parecía novedoso. Una y otra vez realizaba la misma prueba, revisando los movimientos en los papeles contables. La falla no era evidente y resultaba sencillo y poco notorio tomar aquellos fondos, abrir una cuenta bancaria con documentos falsos y disfrutar la tranquilidad que el trabajo nunca pudo otorgarle. Con cincuenta y pico de años en la espalda, sabía que su fin laboral estaba cerca después de más de dos décadas de analizar cuentas. Sabia, además, que ya era el tiempo adecuado: una vida completa dedicada a salvaguardar los activos de la empresa y todo para estar a punto de ser sustituido por alguien más joven (Sangre nueva,Librado. Sangre nueva). Lo había soñado una noche antes: ¿Sabes lo feliz que es la vida gastando unos verdes por el placer de hacerlo? ¿ Sabes lo que es dejar de ser gris?- Verónica preguntaba sentada al piano mientras tocaba el Allegro Deciso del Concierto No. 2 de Franz Liszt. Fue una señal. No lo pensó dos veces. Aún no estaba convencido, pero considero el evento como profético
Jamás pudo olvidar la tarde soleada cuando restregó su renuncia en la cara de Jacinto Corcuera: ¡Vete a la mierda! Ni el bloqueo del dolor en la espalda provocado por los puntapiés que el guardaespaldas en turno le aplicaba, ya en el exterior de la empresa.
-¡Te vas a morir, pendejo!- gritaba.
- Todos nos hemos de morir algún día. ¡Pega más fuerte, pinche animal!
II.
Los primeros días fueron extraños. La rutina y la costumbre (el primer café amargo de la mañana, el cigarro en el baño, las piernas torneadas de la asistente de Jacinto) eran más fuertes que el descanso obligado. Después, ese letargo le parecía mágico, hasta enigmático. La fuerza de la hueva… lo decía y una sonrisa amarga se dibujaba en su cara. Un día, al levantarse temprano para el jogging, vio un papel pegado en el portón de su casa. “LO SABEMOS TODO, LIBRADO…TE VA A CARGAR LA CHINGADA”. Inmediatamente, observó la soledad de la calle y sintió miedo. Su primer impulso fue hacer maletas y escapar. Pidió un taxi, alistó los documentos y se dirigió al aeropuerto. Alguna vez pensó en huir cuando era joven, pero el sentimiento de pertenencia a su mundo confortable lo impidió. Esta vez sentía lo mismo y hacerlo era cuestión de vida o muerte, pero ¿A dónde escapar? El cono sur le pareció la mejor opción.
III.
La noche en Buenos Aires, la majestuosidad del Teatro Colón, Fallstaf de Verdi, la lluvia y el reflejo de las luces sobre la atmosfera enrarecida le pareció un juego divino. Eran pocos los días que había disfrutado y recordó a Verónica cuando le describía lo maravilloso de Constitución en el subte. Se sentía como pez en el agua. Era tarde cuando, avanzando su automóvil por la General Paz, tuvo una visión. Un presentimiento. Recién llego al departamento, dejó el abrigo y su eterno portafolio en el living y entró al baño. Sentado en la taza, pudo intuir lo que iba a pasar. Sonó el teléfono y no contestó. Se levantó, jaló la palanca, lavó sus manos y fue directo a la recámara. Del cajón sacó el revolver y regresó al living. Las cuatro de la mañana lo descubrieron con su vista puesta en la puerta. Entre el sueño y la vigilia escuchó el giro de la perilla. Levantó el arma y apuntó.
IV.
- ¡Te dije que te iba a cargar la chingada! Ni siquiera sabes a quién le robaste el dinero, imbécil- sentenciaba Jacinto.
- Si. Si lo sé, pero corrí el riesgo. Sí la pistola no se hubiera encasquillado, ten por seguro...
- ¡Cállate! Tienes que pagar el precio. Tienes que decidir cómo quieres que eso pase.
Un silencio. La sangre en la nariz le impedía respirar por completo. El sabor férreo en la boca y una gran decepción hizo que eligiera la manera de terminar con todo.
- Dispara…
Al momento que el tiro de gracia entraba en el medio de su frente, la última luz en sus ojos le recordó la noche que vio el resplandor de la luna llena reflejándose sobre el Mar del Plata, mientras tiraba al agua las cenizas de Verónica lentamente.
Y sonrío.
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L.Mario,
Libre Albedrío
5/2/09
Pido tregua una semana
Por motivos de discordancia en tiempo y por falta de comunicación, esta semana el sr Ortiz no participará en el ejercicio ni cumplirá con el taller.
Esperando que no sea una falta de respeto para los lectores de este blog, si es que existen...
Aún no se sabe qué rumbo tomará el curso de este taller, pero espero ponerme al día para el siguiente ejercicio.
Que quede claro que fue responsabilidad mía el que no se haya realizado el ejercicio y acepto la culpabilidad.
Espero poder participar en el siguiente
De antemano una disculpa
Esperando que no sea una falta de respeto para los lectores de este blog, si es que existen...
Aún no se sabe qué rumbo tomará el curso de este taller, pero espero ponerme al día para el siguiente ejercicio.
Que quede claro que fue responsabilidad mía el que no se haya realizado el ejercicio y acepto la culpabilidad.
Espero poder participar en el siguiente
De antemano una disculpa
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Elsrortiz,
Libre Albedrío
4/2/09
Ejercicio 2 - Libre Albedrío
Las circunstancias se han prestado para jugar con un hermoso y peligroso cuchillo de doble filo, el libre albedrío.
Este es el tema de esta semana, en menos de 500 palabras se deberá escribir un texto relativo al mismo.
Sobra decir, pero haga uso de su libre albedrío como mejor le parezca.
Pd: La bienvenida al Sr. L.Mario a este bote de letras desperdiciadas.
Este es el tema de esta semana, en menos de 500 palabras se deberá escribir un texto relativo al mismo.
Sobra decir, pero haga uso de su libre albedrío como mejor le parezca.
Pd: La bienvenida al Sr. L.Mario a este bote de letras desperdiciadas.
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