12/6/09

Ejercicio No. 1 (Segunda Vuelta)- Reencuentros

Bienvenidos a la reinauguración de este Desperdicio de Letras. Por motivos logísticos, Sara y su servidor L. Mario, tuvimos que dejar de escribir en este espacio. Regresamos con todo el brío y todos los caballos desbocados porque esto de escribir es como una enfermedad. Hay veces que necesitamos doctores que nos puedan diagnosticar y ese es el fin por el que publicamos en este espacio. El reto sigue siendo el mismo. Estos últimos meses han estado cargados de miles y un cosas. Va a ser interesante lo que nos depare esta nueva oportunidad.

Hay dos situaciones que me gusta analizar y ejemplificar: el uso de la palabra desencuentro y el uso de la palabra reencuentro. La palabra desencuentro, según la RAE es encuentro fallido o decepcionante. Yo lo considero un término equívoco. Un término que no tiene uso correcto porque no puedes dejar de encontrarte con lo que ya has encontrado en un sentido estricto. Para expresar lo anterior hay varias palabras, pero muchas personas la utilizan levantando la ceja y levantando la punta de su nariz. Una palabra que se asemeja al uso del "más sin embargo". La palabra reencuentro es volver a encontrarse; recobrar cualidades, facultades, hábitos que se habían perdido. Esto es más poético.

Amiga, escribamos pues sobre reencuentros. Tenemos 500 palabras para hacerlo y todo el sábado 13 de junio para publicar.

Paz.

29/5/09

Precuela

La pantalla se ilumina lento. El blanco y negro sigue provocando asombro al Director.

Esta suma de primeras veces le había enseñado a Rey Pérez que los procesos creativos menos pretenciosos suelen ser los más decorosos.

Lo onírico de los días de este último año le daba las señales a seguir. Una noche decidió escribir el inicio. Durante ocho horas nadó en ese caldo de cultivo.

En medio de esa intoxicación extática, una voz le decía: No puedes culpar al viento de deshacer al diente del león ni de esparcir sus partículas en el aire. De alguna forma, ahí se encontraba el fondo de la historia.

A las 5:59 a.m. de un 13 de junio, el milagro aparecía otra vez.

Rey tuvo la misma sensación: estar viendo en la pantalla un submundo al otro lado del espejo. La sangre se agolpaba en sus sienes.

Rey, siendo el niño gordo de mamá, tomó la cámara Súper 8 y filmó la siesta del abuelo horas antes de fallecer. Estableció una conexión entre la lente y el destino. Ahora lo quería redescubrir.

El inicio: la cuenta regresiva en la pantalla para ver el viaje de la cámara: el planeta, el país, la ciudad, el barrio, la calle, la casa, la ventana, la cama, la cabeza sobre la almohada, el ojo izquierdo, la mente...

Abría el cuaderno y caía una nota:
Estabas en el recuerdo y estás en el presente imperativo de estos días donde el sol lanza alfileres e incendia cenizas.

El sonido del bandoneón y el piano y la letra conocida escrita en el papel lo transportaba a su lado más sensible.

Incendiario puede ser un adjetivo criminal y abyecto- exclamaba

En un momento en que nadie le prestaba atención, lloraba mientras la música de entrada del filme retumbaba en el foro vacío.

11/4/09

Dirección

Leíste el libreto, ¿no? Bueno, te explicaré lo que quiero. Estaremos filmando desde varios ángulos, desde el segundo piso de esa casa, desde el grupo de personas que pasará, habrá una cámara en el auto...

En fin, lo que quiero es lo siguiente: quiero que recuerdes que esta mujer viene manejando durante un buen rato, no es de las personas que lloran fácilmente, de hecho, esta es la primera vez que se dará cuenta de que siente 'algo', lo descubre a través de los celos, está confundida, no sabe que está pasando ni por qué.

Recuerda que a pesar de haber avanzado en el tiempo, ella se encuentra de alguna forma atada a este pueblo que se niega a evolucionar, recuerda también, el desarrollo que le hemos venido dando al personaje, éste es el punto clave, el punto en el que confrontará sus sentimientos; es justo antes de tomar una de las más grandes decisiones de su vida, la primera de la cual, ella no tendrá idea de las consecuencias, está por darse cuenta que decidirá enfrentar todo un cúmulo de prejuicios e irá por eso.

Recuerda, lleva algo de tiempo manejando a una velocidad prohibida en zona urbana, no ha llorado aún, lo aguanta todavía, está confundida, piensa en sus padres, en su hijo, en sus amigas, en su infancia, en su trabajo, en su ex y entre cada pensamiento sigue apareciendo la imagen de Clara, una y otra vez.

En este último momento, justo cuando parece que había logrado contener todo y que lo iba a lograr, borrar sus emociones de nuevo, frena repentinamente, la procesión está pasando por la calle, ella no la había notado, clava los frenos, y justo en ese momento, quiero esa expresión que tan bien logras, esa donde en un instante se te llenan los ojos de lágrimas y caen, quiero que mires la imagen que estará pasando y te eches a llorar, todo se irá allí, todos los miedos, contrariamente, a lo que se creería, que la imagen pondría más opresión sobre ti, te libera.

Quiero que transmitas a través de la mirada, la liberación, un perdón hacia ti misma.

Sí, corazón, por una escultura de yeso, en parte simbolizando la hipocresia de la sociedad que te envuelve y dándole mayor fuerza, precisamente, a lo indomable de lo invisible, de lo que crees y de lo que sabes, lo que sientes. Una vez que pase la procesión, no seguirás, retrocederás en el auto y saldrás de este pueblo, riendo, claro, esas son otras escenas que repasaremos luego.

Dale, ¿me captaste lo que quiero?

12/3/09

Ejercicio 7.- Cine: el séptimo arte

Esta semana, los participantes de Desperdicio de Letras ahondarán en las entrañas del cine. Escribirán un relato de 500 palabras o menos en donde se refleje una historia dentro de la filmación de una película o en cualquiera de sus procesos creativos. La idea fundamental es establecer un punto de contacto donde la trama de la película y la historia se complementen.

Parece algo descabellado, pero interesante.

Buen ejercicio. Buena semana.

8/3/09

Mesalina.

Secretamente, cuando Claudio la poseía, pensaba en la noche que más de 200 hombres intimaron con ella, cuando retó a la hetaira más famosa de Roma, Escila, y eso la excitaba. Mesalina era bella y calculadora, dueña de un porte temerario y una mente perspicaz. Manipulaba a su marido en las decisiones de Estado cuando éste llegó al poder cuando Calígula fue asesinado en un complot.
La pasión de Mesalina fue algo que nunca controló. La historia la encontró a sus 12 años enamorada de Cayo Apio. Una noche, en una de las celebraciones a Júpiter, ella danzaba descalza con una túnica reveladora y atrevida. Cayo Apio la veía embelesado, aunque en el fondo, él no pensaba más allá que desatar la furia interior. Enmascarado, bailó junto con ella y la fue separando del grupo, llevándola a lo más lejano de los jardines. La luna iluminaba dramáticamente la escena, cuando los dedos de Apio tocaron su sexo. Una explosión de sensaciones en todo su cuerpo: húmedas y entrecortadas oleadas de placer le despertaron un mundo desconocido. Mesalina se descubrió desprotegida ante la situación cuando los labios y la lengua de aquel hombre rondaban por la mayor parte de su cuerpo, ahora desnudo. Fue tanta la fuerza de ese encuentro que, años después, recordaba el momento con gran avidez y no lo pensó dos veces; Claudio, ajeno a aquellos pensamientos, cumplía el deseo de su bella esposa al traer de regreso a Roma a Apio de aquellas tierras extranjeras para tenerlo cerca.
Una noche, después de entrevistarse con Claudio, Apio fue abordado por Mesalina afuera del palacio.
-Te casarás con mi madre
-Eso nunca…
-Te quiero para mí. Eres mío desde siempre…
-No lo haré…
Mesalina golpeaba con furia la cara de Cayo Apio.
-Harás lo que yo digo o morirás.
-Posiblemente lo haga, pero no tendrás nada de mí.

Mesalina no habló. Entrada la noche salía nuevamente del palacio para convertirse en Lycisca, la mujer perra, en un burdel de Subura. En cada hombre que la penetraba, trataba de descubrir algo. Quizá descubrirse ella misma, pero no lo lograba. Eso la afectaba demasiado y lloraba angustiosamente. Cuando llegaba a casa, Claudio dormía ajeno a ese dolor y eso también le excitaba. Despertaba a su esposo para tratar de descubrirse en él y se fundía en un acto que pasaba de mecánico a punitivo.
Una noche, cuando Claudio atendía menesteres fuera de Roma, decidió poner fin a su indefinición con respecto a su matrimonio. Cometió bigamia al casarse con Cayo Silio y así derrocar a su aún esposo. Esa acción le costó la vida. Fue condenada a cometer suicidio, pero al no poder hacerlo, fue decapitada por un centurión. Momentos antes, pensó en lo que Escila le gritó: “Infeliz, tienes las entrañas de acero”. Mientras el primer golpe de espada cortaba gran parte de su cuello, sintió nuevamente la explosión de emociones en cada centímetro de su piel. Su vida se desvaneció en su último orgasmo.
Eso fue sólo el principio.

7/3/09

Ok, les contaré cómo empezo todo

Cansado, aturdido, golpeado, vejado, mi padre me acababa de dar una de sus acostumbradas tandas de amor. Esta vez le huí, pues en la escuela escuché por primera vez qué era un marica.

Ese mismo día un policia estaba dando charlas sobre la protección personal y todo aquello de no hablar con extraños por lo de las drogas.

En una de esas, alguien le preguntó qué hacíamos si veíamos algo y nos amenazaban si hablabamos. Él respondió: denuncien, no tengan miedo, nadie tiene derecho a maltratarlos, pegarles o hacerles sentir mal. No deben hacer nada que no quieran, recuérdenlo. No tengam miedo, personas como yo les protegemos.

Y él se veía con tanta autoridad, como un superhéroe, en ese momento decidí ser policía, me dije, que nadie me haría más daño y no dejaría que esto le pasara a nadie más.

Ese mismo día, luché, nunca lo había hecho pues creía que era algo normal, que todos los papás querían así a sus hijos, además, siempre me traía juguetes.

Dije que no, pero insistió, le dije marica, que los niños van con niñas y no entre ellos, me golpeó más fuerte de lo normal y me metió en el container de basura del edificio, aún era pequeño y apenas llegaba al borde, no podía salir.

Sentía tanta rabia, hablar no servia como me habian dicho. Ví restos de un espejo roto entre la basura, su destello me llamó la atención y así descubrí mi reflejo.

El maullar de su gato angora me sacó de mi estado de absorción, lo llamé, se acercó con su gracia habitual, lo acaricié y lo hice entrar, lo puse sobre mis piernas, tome un trozo del espejo, ví mi ojo inflamado y sangrando por un lado, cerré la mano, apreté duro, me corté, la adrenalina corrió mas ruda entre las venas, agarré el gato, puse su cara frente a la mía , me clavó sus garras y no lo sentí, sólo dirigí el espejo a su garganta y con gran torpeza, frente a mis ojos, lo degollé.

Desde ese momento comencé a drenar cualquier emoción así, rabia, frustración, odio...

Con el pasar de los años comencé a hacerle lo mismo a hombres de mediana edad, con signos de alopecia y un futuro brillante, claro, con una técnica ya depurada.

5/3/09

Ejercicio 6 - Inicios

En un principio…

Toda historia, todo recorrido, toda vida, todo lo que existe, todo final… tuvo un inicio.

Hay historias que aun siguen, hay mucho cuya continuidad parece infinita, pero nadie duda que tuviera un principio.

Para este ejercicio el tema es ése paso inicial, donde aún embarga la incertidumbre de no saber que hay más allá del segundo paso.

Dejen volar su imaginación y cuenten cómo empezó todo.